Ser Kid Ball puede ser el inicio de una larga carrera en el tenis
Guadalajara, Jalisco, 17 de septiembre de 2026.- La labor de un Kid Ball puede llegar a ser mucho más de lo que parece. No solo representa una oportunidad para que los niños se acerquen al mundo del tenis, sino que puede convertirse en el comienzo de una verdadera trayectoria dentro de este deporte.
Con disciplina, responsabilidad y amor por el tenis, un Kid Ball puede adquirir experiencia y conocimientos que, con el tiempo, le permitan aspirar a nuevas oportunidades, como convertirse en juez de silla.
Esa es la mayor satisfacción para Evaristo Cruz, coordinador de los niños que cada año participan como voluntarios en el GDL Open presentado por Santander como recogebolas y que, en esta edición, rompió récord al recibir más de cien solicitudes.
“Me da un orgullo enorme ver que jueces de silla que están aquí empezaron conmigo desde chiquitos. Es el caso de Eduardo Ordieres, que llegó cuando tenía 9 años y ya lleva muchos años como profesional”, señaló don Evaristo, pionero en México en la capacitación y coordinación de los recogebolas.
“Soy muy afortunada por estar aquí. Vi la convocatoria en Instagram, me inscribí, vine a la capacitación y fui aceptada. Me la he pasado increíble con mis compañeros”, expresó la Kid Ball Sofía Félix, de 16 años.
La convocatoria para Kid Ball se publica en las redes sociales del torneo aproximadamente tres meses antes de que inicie. El proceso de selección empieza con los chicos que ya tienen experiencia por haber participado anteriormente. Una vez que han sido seleccionados, reciben una capacitación física y técnica y, con base en su desempeño, se elige a quienes completarán el equipo de voluntarios.
“Los pongo a correr en cancha, a hacer sprints, les enseño cómo deben lanzar y rodar la bola, porque muchos piensan que solo se trata de aventarla, pero hay una técnica para hacerlo bien. También se les enseñan los protocolos de entrada y salida de la cancha porque, como los chicos son parte del show, deben hacerlo bien, ya que los partidos son televisados”.
Para Cruz, las características más importantes que debe reunir un aspirante a Kid Ball son tener mucho entusiasmo, tiempo y, sobre todo, paciencia, ya que, si llega a llover durante algún partido, la jornada se alarga.
“Tenemos chicos de 11 a 20 años. Es lógico que sean sumamente curiosos e inquietos y cuidamos mucho que tomen esto en serio, que se comporten como profesionales. Algunos se quieren tomar una foto con las jugadoras y eso no está permitido”, puntualizó.
Previo a cada jornada del GDL Open, don Evaristo tiene una breve junta con los chicos para indicarles las canchas en las que van a trabajar, sus horarios de comida y descanso, y cómo se irán rolando a lo largo del día.
“Los niños que están aquí se la pasan muy contentos, saben que tiene que gustarles porque, de otra forma, no hay manera de que rindan. Portan todo su atuendo con mucho orgullo (…) Me gusta que reconozcan su trabajo porque ellos son quienes portan la playera, quienes se lo ganan, sudan”, agregó.
“Como todo en la vida, cada paso cuenta y esta oportunidad puede convertirse en un gran camino para ellos. Todos son muy buenos chicos y pueden llegar a ser tan grandes como ellos quieran”, finalizó Evaristo Cruz.