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Guadalajara Open

Mónica Puig de la cancha a los micrófonos:  “Hay que romper barreras y ser valientes”

Mónica Puig es una gran personalidad en su país y un referente deportivo para toda Latinoamérica. La multicampeona volvió a Guadalajara, una ciudad que guarda un significado especial dentro de su carrera, ahora desde una nueva faceta: la de comentarista de tenis para ESPN.

La medallista de oro olímpica en Río 2016 para Puerto Rico, habló sobre su presente en la comunicación deportiva, su transición de las canchas a la televisión, las enseñanzas que le dejó el deporte y los retos que todavía enfrentan las mujeres en el periodismo deportivo.

La boricua conoce bien las canchas de Guadalajara. Su primera visita a la ciudad ocurrió durante los Juegos Panamericanos de 2011, cuando consiguió la medalla de plata para su país.  Curiosamente, once años después regresó a la Perla Tapatía, pero esta vez frente a las cámaras, al incorporarse como especialista en la materia. “Siempre tengo buenos recuerdos de venir acá”, comentó después de llegar procedente de Nueva York para comenzar con sus transmisiones del GDL Open 2026.

Desde su nueva posición dentro de los medios electrónicos, Puig también ha encontrado un espacio para hablar sobre las dificultades que todavía existen para las mujeres de destacar en el periodismo deportivo, un ámbito históricamente dominado por hombres. La extenista considera que quienes buscan abrirse camino deben hacerlo con determinación y sin miedo a ocupar espacios. “Tenemos que romper barreras, tenemos que ser fuertes, valientes (…) se trata también de que nos escuchen, que nos oigan, que digamos cosas que sí valen la pena”, afirmó.

Su paso de la competencia profesional a la cabina de transmisión, también modificó por completo su manera de ver y entender el tenis. Puig reconoce que desde afuera puede analizar aspectos del juego que, como jugadora, muchas veces quedaban ocultos por la presión y las emociones de la competencia.  “Desde acá se ve todo mucho más claro”, explicó. Ahora asegura que observa el tenis “como un juego de ajedrez”, con una perspectiva que le permite interpretar las decisiones de las jugadoras y transmitirlas de una manera más clara al público.

Para Mónica, el talento por sí solo no es suficiente para llegar a la élite. Desde su experiencia, el tenis es un deporte en el que la fortaleza mental tiene un peso determinante. La puertorriqueña considera “que aproximadamente el 85 por ciento del rendimiento corresponde al aspecto mental, el 10 por ciento al técnico y apenas el 5 por ciento al talento. Cuando uno llega a este nivel, todas le pueden pegar bien a la pelota”, explicó, al señalar que la disciplina y el trabajo diario terminan marcando diferencias entre las mejores.

Abundó que esa importancia de la fortaleza mental fue fundamental durante el momento más importante de su carrera: la final de los Juegos Olímpicos de Río 2016. Puig recordó que después de perder el segundo set ante la entonces campeona del Australian Open, Angelique Kerber, sintió una enorme presión sobre sus hombros. Sin embargo, aquel momento terminó convirtiéndose en un punto de quiebre. “Me puse mucha presión (…) cuando perdí ese set me dije a mí misma: viste lo que pasa cuando no disfrutas el tenis, te pasan cosas malas”, relató. Aquella reflexión fue un “wake up call” que le permitió recuperar la confianza, disfrutar el tercer set y terminar conquistando la medalla de oro para Puerto Rico.

A las nuevas generaciones de tenistas latinoamericanas, Puig les pide paciencia. La exjugadora considera que una carrera deportiva no debe medirse únicamente por los resultados inmediatos y recuerda que el tenis permite competir durante muchos años. “El tenis es una carrera que gracias a Dios uno puede jugar por muchos años (…) hay que tener mucha paciencia y trabajar día a día para conseguir grandes cosas”, señaló.

Precisamente, uno de los temas que más preocupa a la ex tenista boricua es el desarrollo del tenis en Latinoamérica. Con apenas cuatro representantes de la región dentro del top 100 mundial (Camila Osorio, Solana Sierra, Renata Zarazúa, Emiliana Arango), considera que el problema comienza desde la formación de las nuevas generaciones. Puso como ejemplo el trabajo que realizan países como República Checa y destacó la importancia de construir una base sólida desde edades tempranas. “Yo creo que tiene mucho que ver cómo se forman, cómo se crían en este mundo del tenis (…) es primero crear una buena base técnica, de físico, hasta lo mental”, explicó.

La objetividad también se ha convertido en parte fundamental de su nueva profesión. Al ser cuestionada sobre cómo maneja sus emociones al comentar partidos de tenistas latinoamericanas, como Renata Zarazúa o Camila Osorio, entre otras, Puig reconoció que siempre quiere ver triunfar a las jugadoras de la región, pero entiende que su responsabilidad frente a las cámaras es explicar lo que sucede en la cancha sin caer en el favoritismo. “Entiendo mi rol y sé lo que necesito para manejarlo de la mejor manera”, afirmó.

En su nueva etapa profesional, Mónica Puig también ha encontrado en la televisión un espacio de aprendizaje colectivo. Al hablar de su trabajo junto a compañeros como Luis Alfredo Álvarez, José Luis Clerc “Batata” y de la incorporación de exjugadores como Feliciano López o Juan Martín del Potro a ESPN, destacó la importancia de construir las transmisiones desde el trabajo en equipo. “Todos aprendemos uno del otro (…) si sale bien la transmisión entre todos colaborando, el canal tiene éxito”, comentó. Sobre “Batata” Clerc, incluso fue contundente al describirlo como “el MVP de todos de los analistas”, al destacar su preparación y sentido del humor.

La conversación terminó con una ronda rápida de palabras que resumió algunos de los vínculos más importantes de su vida. Guadalajara la relacionó con la buena comida; Puerto Rico, con su vida entera, aunque aclaró que su hija ocupa el primer lugar; y Río 2016 quedó resumido en dos palabras: “mi sueño cumplido”.

Hoy, Mónica Puig con 32 años de edad, ya no vive el tenis desde el otro lado de la red, pero su historia sigue teniendo como punto de partida la misma idea que la llevó hasta el oro olímpico: trabajar, resistir la presión y disfrutar el camino. Ahora, desde los micrófonos, busca transmitir esas mismas lecciones a una nueva generación.

Además de las mencionadas medallas de oro olímpica y de plata panamericana, también fue tricampeona en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Mayagüez 2010, Veracruz 2014 y Barranquilla 2018. Se retiró de las canchas el 13 de febrero de 2022, tras casi 20 años de carrera deportiva.